Capítulo 6. ¿Merece la pena?

Lamentablemente, conozco a pocos empresarios (esos emprendedores que estaban ahí antes de que la palabra emprendeduría sonase como algo normal), pero recientemente todos me han preguntado “¿merece la pena el camino recorrido?“, una pregunta de digestión lenta.

Llevo varios días tratando de evaluar si de verdad ha merecido la pena el camino recorrido hasta ahora o no. Si no hubiese sido mejor haber seguido con mi empleo en Línea Gráfica llevando el desarrollo de proyectos de comercio electrónico y no haberme dejado llevar por la fiebre del emprendimiento.

Lo positivo (hasta ahora) de la experiencia:

  • Conocer qué implica crear y dirigir un negocio. Hasta que no pones en riesgo tu tiempo y tu dinero no entiendes cómo funciona un negocio realmente. Hay muchos libros de negocios, pero de la teoría a la praxis hay un largo trecho. Por ejemplo, siempre supe que un empleado trabaja X horas diarias, pero que un empresario trabaja 24 horas al día. Hasta no sufrirlo, no lo entendí.
  • Aumentar tus capacidades en multitud de campos. Debido a los pocos recursos con los que comenzamos, he tenido que aprender habilidades comerciales, financieras, contables, legales, de diseño, de redacción, … Como mejor se aprende de cualquier cosa es cuando hay que aprender por necesidad. Quizás no he profundizado demasiado en ninguna de ellas, pero la visión siempre será más amplia y tengo mejor idea de qué recursos existen.
  • Reconocimiento a tu esfuerzo. No importa si trabajas para alguien que te hace trabajar 80 horas por semana pagándote 40, nadie te reconocerá ese esfuerzo. Sin embargo, si lo haces para ti mismo, sí se valora socialmente. No lo entiendo, pero es así y a mi me ha resultado grato.
  • Crear una cultura empresarial a tu gusto [*]. Una de las cosas que más me atrajo de crear mi propia empresa era moldear una cultura empresarial según mis ideas y valores.
  • Aprender a controlar los deseos y las emociones. Pensar racionalmente es más difícil de lo que creemos y cuesta mucho hacerlo. Pero cuando tu supervivencia depende de ello, aprender a apartar el “ruido sensorial” de la toma de decisiones.

Lo negativo de la misma:

  • Conocer cuál es la mejor organización de sillas para poder dormir en la oficina. La respuesta, en mi caso, es 4.
  • Saber cómo fluctua el precio de las bebidas energéticas y fideos chinos a lo largo de un año. Con las consecuencias que eso tiene sobre la salud.
  • Dedicar cada vez menos tiempo a pareja, familia y amigos. Te obsesionas tanto con EL PROYECTO que descuidas a quienes de verdad importan.
  • Sensación de incompresión. La mayoría de personas no entienden tus problemas y no pueden ayudarte. A veces pienso en montar un grupo de terapia para emprendedores.
  • Ser pobre. Literalmente. Intentar mejorar el mundo tiene un coste muy alto, sobre todo al comienzo. Necesitas hacer verdaderas maravillas para pagar los gastos mínimos de supervivencia.

Y, sin embargo, pese a todo, a día de hoy me cuesta imaginarme de nuevo en un empleo. Lo malo de tener un negocio propio (y cierta libertad) es que es muy adictivo y cuesta dejarlo.

¿Merece la pena el camino recorrido?

En mi opinión, sí, merece la pena. Las lecciones de humildad y sobre el funcionamiento del mundo que da emprender han mejorado considerablemente mi visión sobre la realidad. Pero no haría proselitismo del emprendimiento.

¿Merece la pena continuar?

Esa es la siguiente pregunta que me ronda y trato de responder. Aún no sé cuánto tiempo merece la pena seguir sufriendo penurias cuando podría vivir más tranquilo con un empleo. De momento, seguimos transformando la empresa para dar soluciones a nuestros clientes y a nuestros bolsillos.

[*] Ciertos factores exteriores nos han obligado a modificar algunos principios. De eso hablaré en otro post.

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Capítulo 6. ¿Merece la pena?

4 comentarios en “Capítulo 6. ¿Merece la pena?

  1. jhernandis dijo:

    A nosotros nos ha costado varios años, y varios cambios de rumbo, enterarnos de muchas de las cosas que tu estas comentando. Así que ya vas mejor…. :)

    Y como ya te han dicho, es todo una experiencia. Mucha de la gente que tanto crítica a empresarios debería probar a montar una empresa y hacerla funcionar.

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