La silla rosa

La silla rosaTodas las sillas de reunión de deMartina son azules, blancas o rojas (colores corporativos) excepto la silla rosa. Dadas las anécdotas a su alrededor, decidí hacer un experimento para comprobar los prejuicios “infantiles” de nuestros candidatos para cubrir un puesto de desarrollador.

La historia

Por algún motivo que desconozco, tenemos una silla rosa que rompe la armonía cromática de nuestro mobiliario. Desde que la silla rosa llegó a las oficinas de deMartina se han producido numerosas anécdotas a su alrededor. Una de ellas que se ha convertido en una historia grabada en la mente colectiva de la empresa es la “fobia” que le producía a uno de nuestros programadores, Carlos (que espero que no se enfade por comentar esto). Una vez, en una reunión del equipo al completo, sólo quedaba esa silla vacía y se negó a sentarse. ¿Qué podíamos hacer para continuar? Le cedí mi asiento sin más.

Desde entonces, la silla rosa se ha convertido en un icono, un referente para nuestras bromas sobre “lo macho” de los programadores. Entre ellas, decorar la mesa de un programador que se ausentó de rosa por completo (lapicero, bolígrafo con pompón, pegatinas y la silla, por supuesto). Mobbing sano ;)

El experimento

Los desarrolladores que pasaron nuestro proceso de preselección fueron invitados a realizar una entrevista a las oficinas de deMartina. Les hacíamos pasar a una sala y tomar asiento. Algunos de ellos se bloqueaban a la hora de decidir y preguntaban donde debían sentarse, otros simplemente se sentaban donde creían oportuno.

Disposición de sillas en la mesa de entrevistas

La silla rosa era la más cercana a la puerta, seguida de la azul, después la blanca y finalmente la roja se encontraba más alejada que el resto. La clave de este experimento es ver qué prejuicios de localización y color tenían los candidatos. Asombrosamente ninguno se sentó en la silla rosa. ¿Tiene la mayoría de los desarrolladores un complejo “macho” sin resolver?

La respuesta CORRECTA

No había respuesta correcta en este experimento, pero las mejores opciones eran la silla rosa o azul, en ese orden.

  • La silla rosa habría denotado haber superado algunos de los prejuicios cognitivos de la infancia (signo de madurez) y ser práctico (tomar el camino más corto).
  • La silla azul habría denotado gran interés en la entrevista (alejarse de la puerta) o al menos conocer las convenciones sociales al respecto (el entrevistador es quien siempre está más lejos de la puerta y de frente a ella).
  • La silla blanca habría denotado una personalidad débil e insegura. Miedo a desagradar, a tomar la iniciativa (sin olvidar que estaba de frente a la puerta).
  • La silla roja era la opción más atrevida y extrovertida. Indicaba, por su posición, una falta de visión de equipo.

A los que buscáis trabajo: ¿sabíais que los entrevistadores nos fijamos en detalles como estos? ¿qué otras pruebas extrañas os han hecho (ahora que habéis en la cuenta de este detalle)?

A los que entrevistáis candidatos: ¿qué pruebas poco convencionales (o sutiles) hacéis a la hora de reclutar talento?

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La silla rosa

4 comentarios en “La silla rosa

  1. jajaja me encantaría trabajar desde un despacho rosa :)
    Genial esa prueba de selección, ¿no había chicas? ¿si una chica se sentara en la silla rosa qué significaría? Que es práctica, que es cómoda, que tiene miedo de sentarse en “la silla de los chicos” (la azul)…

    Una prueba que me parece básica y que no entiendo por qué no se hace, es poner al entrevistado frente a un ordenador y mandarle hacer cualquier cosa común. Ver cómo las personas se manejan con el teclado, ratón, cómo se mueven por Internet o por un procesador de textos nos da mucha más información que ciertas partes del CV…

  2. Desafortunadamente no había ninguna candidata (el puesto era para desarrollo software). Si hubiese habido una chica, habría invertido el orden de sillas rosa con la azul y la roja con la blanca.

    Sobre lo que consideras una prueba básica, estamos en completo acuerdo. Escribiré sobre las pruebas que realizamos en otra entrada.

  3. […] Por cierto, cuando acudas a una entrevista es recomendable no sentarse hasta que no te lo indiquen, y si hay más de dos sillas debes preguntar al entrevistador donde debes tomar asiento.  En el caso de que te den la posibilidad de elegir donde hacerlo, evita las posiciones de presidencia o las que puedan distraer tu atención (cerca de una ventana por ejemplo). Si las sillas son de distinto color puede que intenten evaluar el color que eliges. […]

  4. ¡Muy buena! Jamás se me habría ocurrido semejante idea.
    Sin duda deja mucho que pensar, ¿por qué nadie decidió sentarse en la rosa? Alguna explicación habrá sin duda.

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